La esperanza es un elemento para efectuar
cambios sociales que lleven a una vivacidad, conciencia y razón
mayores. Pero a menudo se malinterpreta y se confunde la naturaleza
de la esperanza con actitudes que no tiene nada qué ver con
la esperanza y que, de hecho, son lo opuesto.
¿ Qué significa esperar?
¿ Significa acaso, como muchos
piensan, tener anhelos y deseos?
De ser así, aquellos que desean tener más y mejores
automóviles, casas y artefactos eléctricos serían
individuos esperanzados. Pero no lo son. Son gente ansiosa de consumir
más, y de ninguna manera gente sin esperanza.
¿Se tiene esperanza cuando el
objeto de ésta no es una cosa sino una vida plena, un estado
de mayor vivacidad, una liberación del eterno hastío,
o cuando se persigue, para usar un término teológico,
la salvación, o empleando uno político, la revolución?
A esta clase de expectación, en verdad, podría llamárcele
esperanza; pero no debe hacerce así si posee la cualidad de
la pasividad y de la espera, a menos que se quiera hacer de la esperanza,
en efecto, una envoltura para la resignación, una mera ideología.