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¿Qué son los Barbitúricos?

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Barbitúrico:

Es importante que queden establecidos con toda claridad los efectos y las sensaciones de las sustancias. En ciertas sustancias se puede interpretar que producen sensaciones agradables. Esto ocurre exclusivamente en los casos de personas con la enfermedad adictiva o que presentan un componente emocional alto. Éstas las reportan como placenteras porque anestesian emociones que les están causando sufrimiento. Las personas ajenas a la enfermedad de la adicción y a otros problemas que les pueden estar causando un componente emocional funesto, siempre van a describir los efectos como desagradables.

Depresores con potencialidad mortal, fueron inicialmente utilizados como sedantes o anticonvulsivos.

Actualmente se utilizan en tratamientos de epilepsia y artritis.

El efecto depresor de los opiáceos provoca somnolencia, sopor o hipnosis e hipoactividad, constricción de las pupilas y depresión respiratoria. Los efectos secundarios comprenden náuseas y vómitos, estreñimiento, prurito y enrojecimiento.
La atracción que ejercen las drogas del tipo de la morfina descansa en su propiedad para deprimir la sensibilidad a los estímulos físicos y psíquicos, a la vez que provocan una agradable sensación de euforia. Éstas drogas amortiguan el miedo, la tensión nerviosa o mental y la ansiedad; bajo su influencia, el adicto se torna indiferente y abúlico, tanto en relación con su medio cuanto consigo mismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UNA PEQUEÑA SINOPSIS SOBRE LOS EFECTOS DE LAS SUSTANCIAS

NARCÓTICOS AFINES A LA MORFINA


Con el uso habitual, el morfinómano cada vez se vuelve más resistente a los efectos de la droga, de suerte que ha de seguir aumentando progresivamente la dosis para obtener el efecto deseado. A medida que es mayor la necesidad, todos sus actos se centralizan en torno a ella cada vez con mas intensidad. Y si en estas condiciones se le dificulta conseguir la droga, el fenómeno de la dependencia física se manifiesta a través de los característicos síntomas de abstinencia:
Los síntomas presentes durante el período de abstinencia del grupo de la morfina comprenden:
a) Nerviosismo, ansiedad, inquietud e insomnio
b) Bostezos, , rinorrea, ronquera y crisis sudorales
c) Midriasis, carne de gallina y contracciones musculares incontrolables
d) Algias intensas en la espalda y en las piernas, accesos convulsivos
e) Vómitos, diarreas y calambres abdominales
f) Elevación de la presión arterial y de la temperatura, aceleración de la respiración
g) Una sensación de que se pierde toda esperanza y un obsesivo deseo compulsivo de obtener más cantidad de la droga.
SEDANTES DEPRESORES
Los adictos se administran esta droga por vía bucal, intravenosa, rectal y, como en extremo Oriente, fumándola. Aun cuando la intoxicación barbitúrica es muy parecida a la alcohólica, su abuso es más peligroso que el del alcohol e incluso de los narcóticos, ya que es muy probable que ocurra una intoxicación involuntaria. El beber alcohol en exceso antes de la administración de un barbitúrico puede provocar una depresión del aparato respiratorio o cardiovascular de desenlace fatal.
El adicto que está completamente bajo la influencia del barbitúrico presenta dislalia, dificultad en la marcha con temblores en las extremidades, que puede similar un estado de ebriedad; sus reacciones son lentas y perezosas. Con frecuencia pasa de la risa al llanto o viceversa; así de errático se encuentra su estado emocional o afectivo. Su comportamiento es irritable y hostil; a veces, experimenta euforia. Con frecuencia sufre lesiones y traumatismos a veces graves a causa de caídas y otros accidentes y se quema a menudo con cigarrillos.
En el barbiturismo crónico, el adicto generalmente acaba por ingerir cada vez dosis mayores, experimentando alteraciones evidentes que señalan dependencia física, psíquica y emocional. La dependencia física parece que surge únicamente con la administración continua de dosis más elevadas que las indicadas corrientemente en la práctica médica. Cuando se presentan signos y síntomas de dependencia física, la supresión brusca de la droga es en extremo peligrosa; por ello, siempre ha de hacerse bajo la vigilancia y cuidado de un médico.
En los casos de dependencia física, se consigue cierta mejoría al cabo de 8 a 12 horas de haberse administrado la última dosis. Después se presentan nerviosismo, cefaleas, ansiedad, espasmos musculares, temblores, astenia, insomnio, náuseas y un descenso brusco de la presión arterial. (A causa de esta hipotensión, el adicto suele desmayarse al ponerse de pie o en posición ortostática.) Esta sintomatología es bien intensa durante un período de 24 horas. Además, se observan alteraciones en el electroencefalograma. Al cabo de 36 a 72 horas pueden presentar convulsiones que simulan accesos epilépticos, las cuales pueden manifestarse desde las 16 horas después de abandonar la administración del barbitúrico y hasta el octavo día inclusive.
Las convulsiones, que pueden tener un desenlace fatal, constituyen siempre un peligro que ha de tenerse presente durante el período de abstinencia del barbitúrico, el cual se distingue, por este fenómeno, de la abstinencia de narcóticos. (La adicción a la morfina y sus congéneres no se caracteriza porque falle la coordinación muscular ni por la presencia de convulsiones al suspender su uso.)
Ahora bien, sufra o no el adicto de convulsiones, siempre existe un período de confusión mental, en el que pueden presentarse delirios y alucinaciones (psicosis de abstinencia barbitúrica), semejantes al Delírium Tremens que experimentan los alcohólicos. El delirio puede ir acompañado de un estado de agitación intenso que contribuye al agotamiento del individuo. El delirio, asimismo, puede presentarse precozmente en el curso de la abstinencia y persistir por varios días, seguido de un largo período de somnolencia o sopor.
TRANQUILIZANTES
Al cabo de varios años de uso clínico, se ha observado que ciertos individuos a veces abusan de los tranquilizantes "menores". En este sentido, las dos drogas que se han mencionado con mayor frecuencia en la literatura médica son el meprobamato y el clorodiacepóxido. El abuso habitual de estas drogas, que comprende el uso progresivo de dosis diarias cada vez mayores, puede ocasionar que se desarrolle una dependencia física y psíquica o emocional. Los síntomas que se manifiestan con el mal uso de estas sustancias, seguido de su supresión brusca, son muy parecidos a los observados con los barbitúricos. En efecto, el habitual consumo de dosis elevadas puede dar lugar a convulsiones epileptiformes si las drogas se suspenden de una manera brusca. Hasta el momento que se escriben estas líneas, el abuso habitual y prolongado de los tranquilizantes "menores" ha sido relativamente insignificante, sin que haya llegado a constituir un problema de importancia en casi ningún país. El modo de que se valen los adictos para procurarse la droga que consumen habitualmente consiste en hacer que vuelvan a despacharles las recetas respectivas y en cantidades superiores a las necesidades normales.
ESTIMULANTES
Cocaína: El efecto estimulante de la cocaína se traduce en excitabilidad, locuacidad y reducción de la fatiga; puede producir sensación de euforia y de mayor fuerza muscular. Administrada a dosis fuertes produce un cuadro de excitación cerebral con manifestaciones de ansiedad, temores infundados y alucinaciones. La cocaína dilata las pupilas, aumenta el número de pulsaciones y eleva la presión arterial. Por otra parte, la estimulación que produce acaba en depresión. Su sobredosificación puede deprimir tanto la función respiratoria y cardiaca que cause la muerte, sobre todo en sujetos predispuestos.
La cocaína da lugar a un comportamiento violento acceso de furor. Cuando al cocainómano se le dificulta conseguir la droga, los fenómenos de abstinencia no son pronunciados, pero las alteraciones psíquicas que ocasiona la droga hacen que el adicto se sienta intensamente deprimido y las alucinaciones casi siempre persisten por algún tiempo. Una dependencia psíquica o emocional intensa por la droga y un deseo vehemente por volver a experimentar la estimulación acentuada que provoca la cocaína conducen al crónico y habitual abuso.
Anfetaminas: Puede producir una elevación transitoria de la presión arterial, palpitaciones, sequedad de la boca, diaforesis cefalea, palidez y dilatación de las pupilas. Estos efectos colaterales generalmente se observan cuando se administran dosis elevadas o en aquellas personas hipersensibles a la droga. Las anfetaminas casi nunca producen la muerte de quienes las usan, incluso en caso de sobredosificación aguda.
Abuso: Las drogas anfetamínicas aumentan la viveza mental y la iniciativa, eliminan la depresión y cambian una sensación de fatiga por otra de excitabilidad. Asimismo, mejoran el estado de ánimo y producen una agradable sensación de bienestar. Todos estos factores determinan el abuso que se hace de esta droga y explica su nombre popular de "píldora dinamógena". En algunas ocasiones, los atletas han dado mal uso a las anfetaminas (el llamado "doping" humano, o también, "estimulación" por drogas en humanos) a fin de obtener un poco más de energía al agotarse, así como por aquellos que quieren permanecer despiertos y alertas por tiempo prolongado.
Con el empleo de una dosis única elevada pueden presentarse episodios psicóticos, sea administrada por vía oral o por vía intravenosa; éste fenómeno se observa con mayor frecuencia cuando se practica su abuso habitual con dosis fuertes. La sintomatología que experimenta el adicto en estos casos comprende las siguientes manifestaciones: hiperactividad acentuada, alucinaciones e ideas de persecución que pueden complicarse con una conducta agresiva. Tales efectos suelen desaparecer con rapidez al suspenderse el uso de la droga. Por otra parte, dichas manifestaciones pueden fácilmente confundirse con las que caracterizan un trastorno mental grave que no obedezca a una etiología medicamentosa.
En general, el abuso de la anfetamina y sus congéneres va acompañado de síntomas más leves que los observados en la psicosis. El adicto se muestra parlanchín, excitado e inquieto y experimenta cierto grado de elación, vale decir, de una "excitación emotiva caracterizada por una mayor y mejor actividad mental y corporal". Se queja, asimismo, de insomnio, diaforesis, polaquiuria y sufre de temblor en las manos.
ALUCINÓGENOS
Distorsiones del tiempo y del espacio, visiones caleidoscópicas e imágenes de toda laya en forma de ensoñaciones y alucinaciones son los efectos característicos que producen un grupo de drogas llamadas alucinógenas, psicomiméticas, psicodislépticas o psicodélicas. En este grupo se incluyen la cannabis, la mescalina, la dietilamida del ácido lisérgico (LSD), la psilocibina y la dimetiltriptamina (DMT). En la actualidad no tienen asignada ninguna aplicación terapéutica, salvo en investigaciones, particularmente en el campo de la psiquiatría. Éstas drogas, sin embargo, se están usando más y más cada día entre las personas propensas a la adicción. Por otra parte, es lógico esperar que se produzcan en los laboratorios y se descubran en productos naturales otras sustancias con propiedades alucinógenas.
Cannabis: Los efectos mentales observados son: sensación de euforia, exaltación y una percepción de ensoñación, acompañadas de un fluir independiente de ideas. Se deformas las percepciones del tiempo y la distancia, así como las visuales y acústicas. Algunos individuos experimentan temor y pánico. Con dosis fuertes pueden aparecer alucinaciones. Cuando el adicto se encuentra acompañado al cannabis es locuaz y ríe con facilidad. En cambio, cuando se encuentra solo generalmente este soñoliento y sosegado. Al período inicial de estimulación le sigue a menudo un estado de ensoñación extravagante y somnolencia. La capacidad del aficionado para llevar a cabo buen número de actividades cotidianas normalmente y sin riesgo suele estar considerablemente reducida.
Otros efectos que produce la cannabis son: sequedad en la boca, midriasis, congestión ocular, polaquiuria, diarrea, náuseas, vómito y sensación de hambre. Fumada en exceso también da lugar a laringitis crónicas e irritación bronquial.
La cannabis tiende a desatar las inhibiciones y aumentar la sugestión del que la usa, lo que explica por qué un individuo bajo su influencia puede participar en actividades que normalmente no sería capaz de considerar siquiera.
La dependencia psíquica o afectiva y los efectos mentales que produce esta droga pueden traducirse en un sopor acentuado, en un abandono de sí mismo que impide el ejercicio de la actividad productiva; asimismo, puede precipitar episodios psicóticos, comportamiento agresivo y reacción de temor o miedo.
LSD: Afecta sobre todo al sistema nervioso central y, con ello, produce alteraciones en el estado de ánimo y en el comportamiento. Sus efectos físicos son: midriasis, temblores, elevación de la temperatura y de la presión arterial, hiperactividad de los reflejos. En general, la experiencia que se obtiene con el uso del LSD abarca el campo del razonamiento, la percepción y la actividad. Las alteraciones de la percepción corresponden a trastornos de la visión, la audición, el tacto, la imagen corporal y el tiempo. La intensidad de los colores parece acentuarse; se deforma la captación visual del espacio. Líneas y contornos se desfiguran; pueden aparecer objetos bidimensionales o tridimensionales, así como objetos inanimados que adquieren movimiento. La sensibilidad a los sonidos se hace más intensa; pueden oirse conversaciones imaginarias; pero es muy posible que no se comprendan. También pueden experimentarse alucinaciones auditivas en forma de música o alteraciones del gusto. Da la impresión de que los vestidos cambian sus texturas, tornándose gruesos y secos o finos y aterciopelados. Hay alteraciones en la temperatura, sensación de aturdimiento, vacuidad, temblores, vibraciones y obnubilaciones. Es posible perder el contacto con la realidad y sentir que se flota. El sentido del tiempo se trastorna. En el pensamiento se observa un fluir independiente de ideas fantásticas y caprichosas, que incluyen ideación paranoica. Los sucesos más triviales asumen una significación importante y a veces trascendente.
En cuanto al estado de ánimo, el sujeto puede llorar o reír o no manifestar ninguna afectividad; puede sentir una relajación completa que conduce a estados de felicidad cuya fuente se siente divina. En otros momentos se siente solitario y aislado del mundo, lo que le produce un estado de ansiedad, temor y pánico. Ello puede originar que el sujeto atente contra su vida o actúe errores de conducta como desnudarse, etc.
Disolventes: Después de hacer varias inhalaciones, el individuo experimenta excitación, cierto regocijo y agitación que asemeja los efectos de la embriaguez alcohólica. Obnubilación de la visión, tinitus, tartamudez y vahídos son fenómenos no corrientes en estos casos, así como alucinaciones. Esta fase de la intoxicación dura de 30 a 45 minutos después de las inhalaciones; posteriormente, aparece somnolencia, estupor e incluso coma, que dura como una hora. Al recuperarse, el individuo casi nunca recuerda lo que le ha sucedido durante el período que duró la intoxicación.
Cabe señalar que los peligros principales que se derivan de inhalar estas sustancias consisten en la muerte por sofocación, el desarrollo de una personalidad psicótica, anemias graves, así como lesiones en los riñones, el hígado, el corazón y, obviamente, en el sistema nervioso.

 

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ALCOHOLISMO: INTOXICACIÓN,
ABSTINENCIA Y SUPRESIÓN
a) Agitación o nerviosismo, confusión, trastorno en memoria, ideas delirantes
b) Irritabilidad
c) Debilidad, ataxia, calambres musculares
d) Sudoración, midriasis y taquicardia
e) Náuseas o vómito, pérdida del apetito y diarrea
f) Fiebre
g) Presión arterial alterada
h) Insomnio; el enfermo vive sus sueños y pesadillas tremendas.

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